domingo, 29 de mayo de 2011

No puedo comenzar con mis deberes, no es algo que me apasione hacer, no es algo de mi ser, ni si quiera se un que, que me hace decir adiós por siempre, que cierra la puerta, que me deja en trance, que me hace escribir en automático, que me hace no pueda dejar de deletrear lo que tus labios me dicen, que no puedo dejar de levantar el tarro de cerveza que se queda en la mesa si no puedo decir un salud, si no puedo dejar de comerte, sino puedo dejar de embriagarme con tu dulce aroma, si no puedo dejar de ser adicta a ti. Adicta incondicional de lo irracional, de lo que creo saber es un cuento sin fin, de lo que alguna vez creí que era increible, ahora trata de dejarme tocar el cielo, trata de dejarme robarme tu aliento, dejame entrar y nunca me dejes ir, porque me llevaré conmigo gran parte de tu alma, porque esa es mi función, función que no dejaria por nada del mundo, porque me he instalado en algo realmente comodo, algo que no puedo describir, pero que mis dedos no dejan de teclear, una realidad que tal vez no me corresponda; pero que me gusta igualar, pero que me gusta decorar con toques de mi personalidad.

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